Necia avidez de paraíso

A veces pienso no en los vivos

sino en los muertos ruiseñores,

oigo su canto en celestes nidos,

me deleitan al oírlos sus eternos sones.

Ya no cantan en los árboles

bajo la dorada sombra del poniente,

cantan desde más lejos,

desde un imposible que el alma tiene…,

y al cantar sus arrullos parecen

caricias que a la tierra conmueven.

 

(Necia avidez de paraíso

ante la negra avidez de la muerte).