Que dormido el paisaje
Que dormido el paisaje, que solitario el sendero, que inasible el ocaso,
que exaltado el véspero, que triste está la luna que nos mira sin vernos…
Que azaroso el viento, que ardorosa la llama, que hermosas las estrellas,
que dulzor de colmenas doradas… ¡Qué ansia de un mar imposible
-luego- en las orillas del alba!