Apuntes dispersos

Cuanto tiempo hacía mi buen Pedro Salinas, cuanto tiempo

añorado tu signo de coral sumergido. Ante tus ojos la vida

poseía el silencio y el atisbo desbordado, entre ritmos lisos

y pulidos, y el lejano rumor de los barcos.

 

Quiero vivir cerca de un sueño

donde la vida no sea nada,

o vivir entre dos orillas

igual que si fuese agua,

para que la luz del sol

me llegue a lo hondo

y que me bese la luna

en las noches claras.

 

Quiere el aire de la mañana

ser verde como el alcor

o tener como la mariposa

por emblema algún color.

 

Los campos de violeta

en un oropel me entregaron,

no era el sueño de una tarde,

ni era un dibujo de Monet,

que hubiese sido

sobre aquella lámina de latón,

falso.

 

Era una visión delicada

y femenina, un esbozo de mujer,

que invocaba

a la misma Venus que Plauto…